Hija, trilingüismo, casa.

feliz2016

Hace ya meses -bastantes meses- que no actualizo el blog. Diversas personas me han preguntado si estoy bien, si lo he dejado o si ya no aprendo alemán. Gracias por vuestra preocupación: todo está bien, no hay problemas. Lo que ocurre es que estoy muy ocupado. Ocurre que tenemos una hija que nació en abril.

Alex (también conocida como “el monstruo de los dedos pegajosos”, “la astronauta” o “el cojín de las risas”), llegó a este mundo en un hospital de Londres a finales de abril. Es inglesa, además de española y alemana. Tendrá más pasaportes que Jason Bourne. El nombre lo escogió su hermano cuando aún no sabíamos si sería niño o niña. Sabíamos que debía ser un nombre corto y fácil de pronunciar en tres idiomas. Alex cumplía esos requisitos y además servía tanto para un niño como para una niña.

Alex será trilingüe. Su hermano es bilingüe (hispanopolaco), y la experiencia de enseñar a un niño dos idiomas tan alejados como el polaco y el español me será particularmente útil con la benjamina de la casa. Parece difícil, pero en realidad no lo es. Hace falta dedicación y paciencia, además de tesón, mucho tesón. Yo hablo con ella en español, y solo español, su madre en alemán, y solo alemán, y el inglés ya lo aprenderá en la guardería, en el colegio, y en su vida social. Si a alguien le interesa, aprovecho para recomendar este buen libro sobre criar un hijo en el trilinguismo: Growing up with Three Languages: Birth to eleven (Parents’ and Teachers’ Guides). Se trata de la experiencia de una pareja chino-suiza viviendo en América.  El fundamento de educar a un bebé/niño en el trilingüismo es casi idéntico al del bilingüismo, así que también os puede interesar si vuestro vástago va a aprender dos idiomas en lugar de tres. Seguramente escriba un artículo pronto sobre esta cuestión.

Si todo esto no fuera suficiente, hemos comprado una casa y cada minuto libre lo uso en cambiar el suelo, pintar paredes, renovar el zócalo y montar armarios de Ikea. Benditas llaves Allen.

Intentaré retomar el blog poco a poco. Mientras tanto, muchas gracias por vuestra paciencia y vuestro ojo avizor encontrando erratas y errores en mis explicaciones.

Y por supuesto, ¡feliz 2016!

Jorge.